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9 de diciembre de 2015

Una simple historia


Esta historia que leí una vez, que me hizo reflexionar, ver otro punto de vista y que  comienza así…

-No eran novios, no iban a serlo nunca, no por falta de ganas  si no por falta de interés.
Se veían a ratos, eran felices en algunos momentos puntuales.
Él era libre como el viento, como los pájaros y de vez en cuando bajaba de las nubes y prestaba atención  a esa persona que siempre estaba ahí.
Ella era diferente, no necesitaba a nadie más, solo lo necesitaba a él, le daba igual cuanto durara el amor entre ellos, porque ella se agarró a que el significado de la palabra amor no llegaba a nada más he lo que ellos tenían. Ni más ni menos, solo la importaban esos ratos felices que tenía con él aunque no todos fueran buenos.
Ella se enfadaba, pero lo hacía con ella misma, le volvía decir que no le volviera a molestar, que si era su manera de querer, que no le quisiera. En realidad era mentira, ella deseaba que su móvil  volviera a sonar. Quiso pensar que no  había otra manera de querer. La cosa seguía, pasaban los meses y entre ellos no cambiaba nada, él era de muchas, ella solo de uno. Le encantaba pasar noches a su lado, lo miraba con diferentes ojos y no quería que se acabara la noche, que se detuviera el tiempo.
Ella sabía que él la quería, pero ese amor loco a ella no la venia nada bien. Pensó que sería mejor terminar toda esta aventura que la tenía loca, esta vez de verdad. Él le dijo hasta luego y le dio un beso en los labios, como siempre, pero ella sabía que no era un hasta luego, esta vez seria adiós definitivo, fijo sus ojos en él, lo miró y lo observó hasta que él cerró la puerta. A ella se le derramo una lágrimas y entre dientes dijo: “esta vez sí. Te voy a querer siempre” Llegaron los mensajes de nuevo a las 5 de la mañana, esta vez no había respuesta. Comenzaron llamadas y mensajes durante días, seguía sin contestación, incluso llegaron los bloqueos a todo tipo de red social.
Pasaron días, incluso varios meses, hasta  que se encontraron de nuevo.
Ella temblaba, a él por primera vez se le hizo un nudo en el estómago, la había perdido y esta vez para siempre. Ella le había dado sentido a su vida con amor de verdad.
Encontró  a quien la sabía querer. Ella no iba a querer a nadie como lo había querido a él, pero eso es lo que necesitaba en su vida, un amor tranquilo y verdadero y no volver a querer a nadie más.
El sentido del amor de esa relación jamás podría ser sano.
Pasaron los meses y él seguía igual, pero ahora era diferente, porque  en todas las mujeres la buscaba a ella, y no la encontraba, se sentía vacío. Se maldijo así mismo  por no haber apreciado el amor que ella siempre había sentido hacia él durante años. Caían lágrimas de sus ojos, no se lo podía creer, lloraba por ella.
Cogió si móvil y le mando un mensaje: “te echo de menos, y te necesito a mi lado ahora y siempre, nunca pensé que yo dijera esto, pero no soy feliz sin ti a mi lado. Te debí querer menos y quererte mejor, siempre te voy a estar esperando pequeña”
Una vez más no hubo contestación.

Esta historia que cogí hace tiempo de una página me impacto y quise de hacer una reflexión de ella.
Hay que a prender a ver  más allá de lo que tus ojos pueden ver, porque no sabes quién lo daría todo por estar a tu lado y quien está en una lucha contante con sus sentimientos, por no saber cómo expresar eso que siente, por no saber si por aquello que luchas finalmente lo conseguirás o no.
Aprender a valorar todos y cada uno de los detalles, para nunca tener que arrepentirse de lo que pudo ser.

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